Como nunca antes me pasó, no estoy seguro de por qué voy a votar tal como efectivamente lo voy a hacer.
Adelanto que conozco mi voto afirmativo; que lo haré, nuevamente, por Ricardo Lopez Murphy. Y que a pesar de haber estado muy convencido de sus virtudes personales, profesionales y públicas, ello no alcanza ahora para dar fortaleza a mi decisión.
Quizá sea por la certeza de la derrota; o, desde otro lugar, por cuanto ello no aporta a un eventual triunfo de la opósición.
Porque de ello sí estoy convencido: soy opositor.
Se lo han ganado los Kirchner: don Nestor y su señora, la senadora y candidata Cristina Fernandez.
No es el lugar para hacer un análisis completo de su gestión; sí para recordar algunos aciertos, que son claros.
Así dos, por sobre todo: el movimiento económico, en evolución y con vaivenes, pero sorprendente recordando lo que fueron los años 2000 a 2002.
Y la política de defensa de derechos humanos. A veces rencorosa, pero necesaria.
Pero son pésimos republicanos. No conocen la integridad del ejercicio de gobierno, no les calienta la posibilidad de que el resto discutamos: creen tener la certeza, y obran en consecuencia.
Atropellan, y eso es un riesgo. Porque cuando la receta no funcione -y eso siempre ocurre, revisemos la historia-, deberían hociquear, con inteligencia, con integridad. Y en cabeza de estos, eso no ocurrirá.
Cuando don Néstor se jacta de no dar conferencias de prensa, se me revuelve el estomago. Pero puedo aceptarle su forma de comunicación: porque al fin y al cabo es, legítimamente, el presidente, y elige el medio de como comunicarse.
Me acuerdo de don Raúl Ricardo, que solo se presento en su gestión por TV ante Tomas Eloy Martinez, en aquel ciclo brillante "Los Argentinos"
Pero cuando Cristina -que no es nadie aún, que es una ciudadana como yo, con la diferencia que ella se candidatea- se niega a dialogar con la prensa, a evitar el intercambio comunicacional con los medios y que solo se dirige del modo -autoritario indudablemente- unipersonal e inoponible que ha elegido, me genera repulsión absoluta.
No quiero repetir lo que ya dije; sí insisto en que alguien que cree que no tengo derecho a pensarla en funcion de otrs inquietudes que no son sus discursos pseudo intelectuales, me boludea, me bastardea. Nos subestima: a todos.
Es por eso que hoy, y a pesar de todo, no solo no quiero votarla. Ya ni siquiera entiendo a quienes votan por Cristina Fernandez.
Porque estoy seguro que a esta altura de nuestra historia, debemos tener autoridad por nosotros mismos, madurar de una vez por todas, y dejarnos de joder con aquellos que, en vez de estar a nuestro servicio, se envician con el poder para dosificar su soberbia.
El Masa.
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martes, octubre 02, 2007
martes, septiembre 11, 2007
La señora da muestras en privado.
Posts atrás, pretendimos iniciar una campaña destinada a requerir la exposición pública de la candidata a presidente de la Nación por el oficialismo, Señora Cristina Fernandez de Kirchner.
En el marco de una estrategia electoral -y no como producto de una simple cadena de mails- la señora Fernandez ha iniciado una ronda de conversaciones particulares con periodistas, que no resultan ser entrevistas, sino bases para las columnas de opinión de éstos; así, la de Joaquín Morales Sola en La Naciòn, y la de Eduardo Van der Kooy, en Clarin.
A diferencia de una operación de prensa, la señora Fernandez exige se rinda cuenta pública de la reunión a la que -seguramente- ella ha invitado; a través de un mecanismo ya usado por su esposo, permite la conversación, diluyendo la idea de reportaje, autorizando al cronista hacer su propia interpretación del diálogo que han sostenido.
Menos táctico de lo que presume, el gesto de Fernandez resulta un snobismo; significando aún un acercamiento, la mecanica representa a alguien que se cree superior.
Entendemos la actitud de los prestigiosos columnistas que a ello se han prestado; resulta hoy, una oportunidad única de interactuar con quien, normalmente, no lo permite. No obstante, lejos estamos de conseguir aquello que pregonamos, y que es obtener una adecuada convicción sobre sus condiciones personales y sus capacidades para gobernar.
Convicción que no llegará, del modo pretendido, de sostener la Señora Fernandez esa actitud.
lunes, julio 09, 2007
QUE LA SEÑORA FERNANDEZ SE EXPONGA PÚBLICAMENTE
Pocos días atrás, el oficialismo anunció que la Señora Cristina Fernández, que es de Kirchner, sería su candidata a las elecciones presidenciales a realizarse en octubre de este año.
Varios medios han recogido, al mismo tiempo, cual será su estrategia de campaña: la actual Primera Dama no cambiará lo hecho hasta ahora, esto es, no dará reportajes, ni efectuará declaraciones públicas, salvo en determinados y exclusivos púlpitos. Mas o menos lejos de la gente que va a votar.
En definitiva, de su boca y expresión, de la mediación dialéctica, del simple intercambio de ideas, no podremos determinar–antes de la elección- como es ella; ni que piensa ni lo que propone.
Dado que la señora Fernández es, indudablemente, la candidata con mas claras chances de ganar, propongo una campaña, a través de los mecanismos a nuestro alcance, destinada a convencerla de lo contrario.
Planteo que a través de los blogs, o mediante cadena de mails o sms, la gente asuma conciencia y le exija, a la candidata con posibilidades mas firmes de asumir la Presidencia de esta Nación, su adecuada exposición pública; que ofrezca sus ideas y personalidad, que nos permita conocer su reflexión sobre estos tiempos, el futuro y sus acciones.
A contrario de lo que seguramente propondrá –participación en convenciones; discursos en actos cerrados o mínimos, con gente arrastrada por punteros y alcahuetes; slogans publicitarios pagos- pido que se presente en los medios masivos; que le ofrezca su voz a periodistas de distintos rangos y pensamientos. Que recorra diarios, radios y estudios.
Inclusive me atrevo a pedirle, que se permita un debate con los otros candidatos.
Necesitamos conocerla; saber en que momento de su vida se ofrece para regir nuestros destinos como Nación.
Las personas de bien, los que razonan, necesitan conocer antes de decidir.
No nos subestime. Quizá le vaya bien.
Varios medios han recogido, al mismo tiempo, cual será su estrategia de campaña: la actual Primera Dama no cambiará lo hecho hasta ahora, esto es, no dará reportajes, ni efectuará declaraciones públicas, salvo en determinados y exclusivos púlpitos. Mas o menos lejos de la gente que va a votar.
En definitiva, de su boca y expresión, de la mediación dialéctica, del simple intercambio de ideas, no podremos determinar–antes de la elección- como es ella; ni que piensa ni lo que propone.
Dado que la señora Fernández es, indudablemente, la candidata con mas claras chances de ganar, propongo una campaña, a través de los mecanismos a nuestro alcance, destinada a convencerla de lo contrario.
Planteo que a través de los blogs, o mediante cadena de mails o sms, la gente asuma conciencia y le exija, a la candidata con posibilidades mas firmes de asumir la Presidencia de esta Nación, su adecuada exposición pública; que ofrezca sus ideas y personalidad, que nos permita conocer su reflexión sobre estos tiempos, el futuro y sus acciones.
A contrario de lo que seguramente propondrá –participación en convenciones; discursos en actos cerrados o mínimos, con gente arrastrada por punteros y alcahuetes; slogans publicitarios pagos- pido que se presente en los medios masivos; que le ofrezca su voz a periodistas de distintos rangos y pensamientos. Que recorra diarios, radios y estudios.
Inclusive me atrevo a pedirle, que se permita un debate con los otros candidatos.
Necesitamos conocerla; saber en que momento de su vida se ofrece para regir nuestros destinos como Nación.
Las personas de bien, los que razonan, necesitan conocer antes de decidir.
No nos subestime. Quizá le vaya bien.
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